lunes, 14 de enero de 2008

Y aquí está nuestra silla



Bueno, sillón.
En Infiltradas reinventamos los objetos. Les damos otra vida si ya tienen historia, como éste o los personalizamos si comienzan a existir.

Una vez estuve en casa de alguien muy rico. Había diez o doce sillones de este estilo, sin personalizar, en el salón. Aunque la habitación era muy grande, el efecto que producía era además de excesivo, triste.

El dinero a espuertas es lo que tiene, que te permite comprar las cosas por docenas, pero también se corre el riesgo de adocenarse.

No es consuelo de pobres. Decía Ortega y Gasset que el dinero es el supremo valor cuando no hay otros valores.

Este sillón convive con elementos de vanguardia y con objetos de todo a cien.

Todo tiene cabida siempre que se respeten las identidades.

Es sólo cuestión de estilo.

No hay comentarios: