
Bueno, sillón.
En Infiltradas reinventamos los objetos. Les damos otra vida si ya tienen historia, como éste o los personalizamos si comienzan a existir.
Una vez estuve en casa de alguien muy rico. Había diez o doce sillones de este estilo, sin personalizar, en el salón. Aunque la habitación era muy grande, el efecto que producía era además de excesivo, triste.
El dinero a espuertas es lo que tiene, que te permite comprar las cosas por docenas, pero también se corre el riesgo de adocenarse.
No es consuelo de pobres. Decía Ortega y Gasset que el dinero es el supremo valor cuando no hay otros valores.
Este sillón convive con elementos de vanguardia y con objetos de todo a cien.
Todo tiene cabida siempre que se respeten las identidades.
Es sólo cuestión de estilo.
Una vez estuve en casa de alguien muy rico. Había diez o doce sillones de este estilo, sin personalizar, en el salón. Aunque la habitación era muy grande, el efecto que producía era además de excesivo, triste.
El dinero a espuertas es lo que tiene, que te permite comprar las cosas por docenas, pero también se corre el riesgo de adocenarse.
No es consuelo de pobres. Decía Ortega y Gasset que el dinero es el supremo valor cuando no hay otros valores.
Este sillón convive con elementos de vanguardia y con objetos de todo a cien.
Todo tiene cabida siempre que se respeten las identidades.
Es sólo cuestión de estilo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario